Un importante descubrimiento arqueológico realizado en el sitio maya de Xultún, Petén, Guatemala permitió identificar por primera vez el nombre completo de un astrónomo y matemático maya del período Clásico. El hallazgo revela una parte de la historia que permaneció oculta durante más de mil años y ofrece una nueva visión sobre el conocimiento científico desarrollado por la civilización maya.
El descubrimiento fue presentado el 13 de julio de 2026 por el Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala (MCD), como parte de los resultados del Proyecto Arqueológico San Bartolo-Xultún. Ese mismo día, la investigación también fue publicada en la revista científica Antiquity.
El primer astrónomo y matemático maya identificado
Los investigadores lograron descifrar un texto jeroglífico localizado en un mural de la estructura 10K-2 de Xultún. El análisis permitió identificar el nombre de Sak Tahn Waax, que puede traducirse como «Zorro de Pecho Blanco».

Hasta ahora, los astrónomos mayas eran conocidos por sus extraordinarios conocimientos sobre el cielo, pero ninguno había podido ser identificado por su nombre. Este hallazgo representa el primer y único ejemplo conocido de una obra científica atribuida a un matemático y astrónomo maya del período Clásico.
Aunque los investigadores aún no pueden confirmar si Sak Tahn Waax escribió personalmente los textos, las inscripciones atribuyen a este personaje una compleja fórmula matemática y astronómica.
Un antiguo espacio dedicado al conocimiento
Las inscripciones fueron descubiertas originalmente en 2010, dentro de una pequeña habitación ubicada en la estructura 10K-2 del sitio arqueológico de Xultún. Los arqueólogos consideran que este lugar pudo haber sido un espacio residencial y de trabajo donde vivía Sak Tahn Waax junto con otros Taaj, especialistas mayas dedicados a la astronomía, las matemáticas y la escritura de códices.
Los investigadores comparan este espacio con una especie de taller o lugar de estudio, donde se realizaban cálculos, observaciones y anotaciones antes de plasmarlas en los antiguos códices mayas.
Más de 50 microtextos revelaron el descubrimiento
Para lograr el desciframiento, los especialistas estudiaron más de 50 microtextos matemáticos y astronómicos pintados y grabados sobre una pared del recinto. El proceso incluyó el análisis de dibujos a escala, fotografías, escaneos digitales y técnicas de mejora de imagen que permitieron hacer visibles inscripciones muy desgastadas por el paso del tiempo.
Gracias a este trabajo se identificó un conjunto de once jeroglíficos, cuyos dos últimos fueron la clave para descubrir la autoría del texto. La inscripción concluye con una expresión equivalente a «así dice Sak Tahn Waax», seguida de su nombre.

Matemáticas y astronomía de gran precisión
Además del nombre del autor, los investigadores identificaron una serie de cálculos relacionados con diferentes ciclos astronómicos y calendáricos.
Las fórmulas muestran un profundo conocimiento de las relaciones entre:
* El calendario ritual de 260 días.
* El año solar.
* Los ciclos del planeta Venus.
* Los ciclos del planeta Marte.
Uno de los cálculos busca sincronizar estos ciclos mediante un período de 2,920 días, equivalente a cinco ciclos de Venus. Los investigadores determinaron que esta fórmula corresponde aproximadamente al año 781 d. C. Los especialistas destacan que estos registros contienen únicamente cálculos matemáticos, sin narraciones históricas, lo que demuestra el alto nivel científico alcanzado por los antiguos mayas.
Un aporte al conocimiento de la ciencia maya
La civilización maya desarrolló una de las tradiciones astronómicas y matemáticas más avanzadas de Mesoamérica. Sus observaciones del cielo permitieron registrar con gran precisión los movimientos de los cuerpos celestes y elaborar calendarios utilizados en la agricultura, la vida religiosa, la organización política y muchas otras actividades. También construyeron templos y monumentos alineados con eventos astronómicos importantes, como los equinoccios, y dejaron registros de fechas calculadas a partir de complejos ciclos celestes.
El descubrimiento de Sak Tahn Waax permite relacionar por primera vez estos conocimientos con una persona específica, dando un rostro humano a una tradición científica que durante siglos permaneció anónima.
Un hallazgo de gran importancia para Guatemala
Durante la presentación oficial, el ministro de Cultura y Deportes, Luis Méndez Salinas, destacó la relevancia del descubrimiento al señalar que los glifos aparecieron en un contexto donde el arte, la ciencia, las matemáticas y la astronomía se relacionan con la vida cotidiana de la antigua civilización maya. Por su parte, los investigadores consideran que este hallazgo representa un paso histórico para comprender mejor cómo trabajaban los especialistas mayas y cómo desarrollaban sus conocimientos científicos.
Asimismo, el Ministerio de Cultura y Deportes reafirmó su compromiso con la investigación, la conservación y la protección del patrimonio arqueológico nacional, así como con la difusión de los descubrimientos científicos que ayudan a valorar la riqueza histórica y cultural de Guatemala.
Un nombre que entra en la historia
Durante siglos, los grandes conocimientos astronómicos de la civilización maya fueron admirados, pero sus autores permanecieron en el anonimato. Hoy, gracias al trabajo de arqueólogos, epigrafistas e investigadores del Proyecto Arqueológico San Bartolo-Xultún, el nombre de Sak Tahn Waax queda registrado como el primer astrónomo y matemático maya identificado hasta la fecha, un descubrimiento que fortalece el conocimiento sobre la ciencia desarrollada por los antiguos mayas y el legado cultural de Guatemala.


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